Maestra de maestras
Historia de una maestra Josefina Aldecoa (Penguin Random House)
Nunca será suficiente el reconocimiento que podamos brindar a las maestras de la República. Ellas abrieron un camino que no sólo había permanecido siempre cerrado a cal y canto para ellas mismas y para todas las niñas, sino que volvería a clausurarse de nuevo durante cuatro interminables décadas de dictadura.
"Treinta niños entre seis y catorce años, indicaba la lista que había encontrado sobre la mesa. Escuela unitaria, mixta, así rezaba mi destino"
Josefina Aldecoa recrea en Historia de una maestra la vida de su madre, a la que dedica el libro, una maestra cuya experiencia vital y profesional transcurrió atravesada por las circunstancias históricas de aquel tiempo convulso y vanguardista, de aquella España de la primera mitad del siglo XX.
Gabriela, la protagonista de la historia, se gradúa como maestra con diecinueve años. Sus primeros destinos docentes serán pequeñas escuelas rurales de aldeas aisladas en las que a menudo no contaba con apenas nada, ni sillas, ni lápices o cuadernos suficientes. Va narrando en primera persona sus aventuras de joven maestra, su afán de acercar algo de cultura a aquellas niñas y niños, su empeño en cuidar el poco material del que disponían, aprovechar el entorno para pasear aprendiendo sobre animales y plantas, despertar la curiosidad de aquellas mentes infantiles. Destaca la evocación de sensaciones, aromas e imágenes como elementos primordiales de su memoria de esa parte de su vida pero también la miseria y la ignorancia de la población que le llevan a emprender clases para mujeres a las que trasmitía nociones de salud, alimentación e higiene.
"Inicié lo que apenas me atrevía a llamar una biblioteca. Sobre un banco íbamos colocando los libros y periódicos que podíamos conseguir. Pocos, muy pocos, pero ya tenían un lugar especial en la clase. Me conmovía profundamente cuando uno de mis niños decía: ‘¿Puedo usar la biblioteca?’"
En su periplo pedagógico vivirá más de una vez el recelo y el rechazo de la gente. La acusarán de “modernidades” por hacer teatro y cantar canciones. Ejercerá como maestra en Guinea Ecuatorial y a su regreso será enviada a un pueblo minero donde trabajará en condiciones que describe como de gran dureza, por la ausencia de comodidades y por la incomprensión de los habitantes. En aquel destino será testigo de la encomiable labor de las Misiones Pedagógicas.
Queda patente en el relato de Gabriela el espíritu innovador de las docentes de aquella época: habla de cómo se esfuerza en atender lo mejor posible a un niño con discapacidad y lucha por obtener permiso para juntar a niñas y niños en las aulas de manera que las agrupaciones se pudieran hacer por edad.
"Por unas horas el círculo mágico se cerraba, aislado del mundo exterior. Juana y las niñas y yo habitábamos ese círculo dentro de cuyas barreras seguía siendo cierta la belleza del mundo."
Intercala recuerdos de sus estudios en la Escuela Normal y de su infancia y su familia con la narración de su vida personal y como maestra entrelazada inevitablemente con los acontecimientos históricos de aquel periodo: la huelga minera y revolución en Asturias, el ambiente de crispación, el comienzo de la Guerra Civil.
Historia de una maestra es mucho más que un merecidísimo reconocimiento a la labor social y educativa de las maestras y maestros de la II República. Contiene en sus líneas una ternura especial pues su autora, para rendirle homenaje, toma la voz de su madre y la dirige a su hija, es decir, a ella misma como digna continuadora del legado, interrumpido pero inmensamente valioso, de las maestras de la República.
Josefina Aldecoa (León, 1926- Cantabria, 2011) fue una escritora y pedagoga española y fundadora y directora del Colegio Estilo. Fue autora de cuentos, ensayos y novelas. Los títulos que completan la trilogía iniciada con Historia de una maestra (1990) son Mujeres de negro (1994) y La fuerza del destino (1997).
Gracias Julia por compartir esta bonita reseña. Leí hace algunos años Historia de una maestra y me pareció una maravilla. No he vuelto a leer nada más de ella, y debiera volver.
ResponderEliminarMe encanta como escribes 😉🥰