Este blog
Desde
hace años intento compensar con mis lecturas la desigualdad
histórica en el retrato que se ha hecho de mujeres y hombres, en el
retrato del mundo que queda plasmado en la vida cultural de cada
momento.
Cuanto
más indago en las biografías, novelas o memorias de mujeres, cada
una de las cuales me abre todo un nuevo racimo de muchas más sobre
las que leer y aprender, más consciente me hago de todo el bagaje de
lecturas que de niña y de joven me perdí...Siento una mezcla de
rabia y melancolía por haberme educado en un entorno cultural
absolutamente monopolizado por miradas y voces masculinas. Yo leía
mucho, leía todo lo que llegaba a mis manos....si alguien me hubiera
dicho en algún momento (a los 12, a los 15, a los 20, a los 25!!):
lee a Virginia Woolf, lee a las Brönte.....
De
niña leí las novelas de María Gripe, las colecciones de Enid
Blyton, todo lo infantil de Gloria Fuertes (¡menos mal!). De
adolescente leí Mujercitas, leí Gorilas en la
niebla que me entusiasmó, Memorias
de África, Tomates verdes fritos, todo de
Isabel Allende, Frankenstein... Algo me llegó y a
pesar de eso me he pasado más de 30 años leyendo obras escritas
casi exclusivamente por hombres (y esto sin hablar de la música, la
danza, el cine, el teatro, el arte, la filosofía, la ciencia, el
deporte...no me cabe aquí todo).
Sucede
lo mismo con el monopolio cultural de la Europa y Norteamérica
blancas. La historia de las influencias que he recibido es la de una
cultura en la que quedaba silenciado cualquier otro color de piel,
cualquier discapacidad, cualquier diferencia.
Me
siento en duelo retrospectivo. Así que procuro superar el duelo
leyendo sobre vidas de mujeres de todos los continentes, empapándome
ahora del mundo desde sus miradas y sobreponiéndome a la sensación
de que no tendré tiempo para leer todo lo que quisiera.
Me
gustan las biografías como recuperación de la vida de personas que
puedan enseñarnos, inspirarnos o en las que reconocernos
simplemente. Y me encantan las autobiografías. Escribir sobre la
propia vida me parece un ejercicio de valentía y generosidad (hay
quien podría decir que también de vanidad). Me fascinan la memorias
de mujeres por la gran fuente de sabiduría que son y en cuanto
narraciones del mundo desde puntos de vista generalmente olvidados,
ignorados o silenciados por la historia y la cultura y, por tanto,
negados a las mujeres como referencias y negados al mundo como
riqueza.
Aquí
mi contribución a desvelar y multiplicar esas miradas y voces de
mujeres tanto tiempo acalladas.
Fotografía: Carmen García
